lunes, 22 de octubre de 2007

Te Toca A Vos

¿Que queres que te diga?
No voy a decirte nada que no sepas…
Para no decir nada, mejor me callo.
Buscas y buscas, necesitas que salga de mi boca eso que te imaginas, no sé si es una forma de comprobar si aun hay heridas, o de reivindicar tu estupidez.
Ya sabemos, sí…vos tambien sabes que no fuimos buenos mientras quisimos serlo, nos merecíamos algo peor que pura soledad, algo mucho peor.
Igual. A vos te queda la duda de saber si pensé en matarte o en matarme y a mi me queda la certeza de saber que ahora queres saber la verdad y es tarde.
Ya ves, el tiempo todo lo cura, todo lo tapa, y todo lo profundiza.
Que tus heridas se cierren, como se cerraron mis ojos para mirarte.

viernes, 12 de octubre de 2007

Del Olvido Selectivo


No me quiero acordar, no quiero olvidar. Los momentos se buscan, y se mezclan formando confusos recuerdos. Al amanecer suelen hacerse presente personas y hechos, especialmente mientras uno intenta desesperadamente olvidar. A veces se consigue, se reprime, y es peor, porque en las sombras, lo reprimido se fortalece, los recuerdos se mantienen latentes, expectantes, y mas tarde, tal vez mucho mas tarde, surgen, por ejemplo, como un dolor de sienes, entre otros dolores. Sí es así, siempre surgen como una molestia.
No sabemos que es pero aparece una espina clavada en algún lugar, está, la sentimos, pero no podemos precisar donde, ni por que.
No existe método alguno que nos ayude a seleccionar, armar o recortar. En cambio si existen en todas partes cosas, lugares, aromas, palabras, nombres, y cualquier cosa imaginable que actúa como disparador de recuerdos.
A veces pienso que es en vano querer dormir para olvidar, otras pienso que escribo para no hacerlo. Entre otras cosas me gusta saber que todo este tiempo no hice otra cosa mas que ser, entre otras cosas me gusta existir, y a veces, sobretodo en las noches heladas me gustaría olvidar como fue que lo hice…
Y sin embargo no hablo de arrepentimiento, es solo que algunas veces necesitaria del olvido selectivo.

domingo, 30 de septiembre de 2007

Decir Soledad.

Pregonar amor a la soledad, es como decirse el amante de la nada, del vacio, es como estar enamorado del hueco que dejó en el colchon el último amante.
Perderla es encontrar la felicidad, hallar por fin la esencia de la vida.
Declarar amor a la soledad es sentirse muerto, es sentirse inexistente, es renunciar a formar parte de lo único que dejamos en los otros...los recuerdos.





miércoles, 26 de septiembre de 2007

Soñar Que Sueño.


Desperté en mitad de la madrugada
Y aniquilé a la pesadilla con un suspiro
El sobresalto fue tan grande
Que golpee la cabeza contra la realidad
Y tímida como la última vez
Toque el costado derecho de mi cama
Y ahí estabas.
Me sentí segura, confortaba y calida.
Me sentí fuerte y calma
Abrace de costado tu sueño profundo
Cerré los ojos y me dormí de un golpe
Para despertarme finalmente
Y comprobar con un dolor en la garganta
Que en verdad no estabas,
Que está vez no estabas.
Que me quedé solo y sola
Protegiendo lo que fue
Volví a dormir, ahora insegura y trémula
Ahora asustada y pequeña.
Con la ligera sensación de un deseo punzante
El deseo, amargo deseo, de no despertar jamás.

domingo, 16 de septiembre de 2007

No deberias...



Se puede bajar al infierno de vez en cuando, para encontrarse con musas reventadas que gritan y gritan palabras vacías, o quedarse esperando que baje un ángel y nos indique con el dedo hacia donde ir. También se puede ir mirando caras desconocidas y buscar en sus ojos algún indicio de certeza, o si crees en las casualidades y las energías y los amuletos de cola de conejo o piedras magnetizadas, esperar que te guíen hacia lo mejor.
Se puede vivir creyendo que algo poderoso se va a apiadar ante tus impulsos, y un viejo, tal vez sabio te redima de los pecados. O intentar andar sin conciencia y empastillarte para que te deje dormir con la espalda livianita.
También se puede buscar un consejero, una bruja, un buen amigo, un adivino, un profeta, o indagarte ante el espejo, y tirarle las dudas a tu reflejo.
Podes hacer cualquier cosa para escaparte del miedo a vivir y a equivocarte, lo que no podes hacer es quedarte esperando que lleguen los milagros, que una luz divina te encandile, o que se dé algo que no salís a buscar.
En este mundo, eso rara vez sucede.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Es...


Es mi carne, mi sangre, mi cara, que se agita en espasmos mojados.
Son tus brillos, la calma constante. La entrega dispersa de besos contados.
Y es el río, mi río mas dulce. Es la brisa que cubrimos con abrigos.
Un reflejo de luces de barcos, nos ayuda a encontrarnos las manos.
Son las horas que pasamos hablando. Y esa tierra que absorbe las olas.
Es mi golpe, mi llanto, tu espalda. Son mis risas, mis piernas, rodeándote.
Es el cielo que anuncia un día lindo. Sobre piedras que rompen momentos.
Es calor, es sudor, son gemidos. Tu color, en mis manos lavadas.
Noche eterna que encierro en pupilas, temblores que tiemblan en los vientres juntos.
Son destellos que callan suspiros. Son avisos que nunca recibo.
Es mi carne, mi sangre, mi cara, son mis manos, que quieren la calma,
Es mi vientre que espera el momento, es el río, la orilla sagrada, la costa tallada
Son piedras que encierran secretos, que siempre contamos, que no nos guardamos,
Momentos rasgados que no compartimos y nunca lo haremos.




sábado, 25 de agosto de 2007

Tal Vez Fué Así

Es raro en mí que me arrebate un impulso, por lo general soy tranquila, las discusiones y los sucesos no me enervan la sangre. Más bien me abstraigo en reflexiones, pienso y luego modulo palabras que a veces ni sé desde donde surgen.
Sin embargo no descarto utilizar la violencia física en algunos casos para mí merecedores de golpes secos, como por ejemplo cuando el control remoto no funciona bien, cuando la puerta no abre fácil, cuando no puedo desatar un nudo, boludeces.
Con las personas no, salvo rarísimas excepciones, muy contadas, y sin embargo son arrebatos más bien verbales, y un poco subidos de tono, de tono de voz. No paso de un grito, un portazo, tirar algún objeto, pero repito, esto rara vez sucede.
Lo mío es la autoflagelación, moral y espiritual, como diría una tía vieja, “la procesión va por dentro”.
Pero esta vez, esta vez fue distinto. Algo inexplicable me invadió el espíritu y tomo por supuesto control de mis actos, de mi cuerpo. Con solo verlo cruzar la puerta la vista se fue tornando negra, me congelé súbitamente. Lo que me hizo pensar en la frase tan parafraseada, “está re caliente” para describir entre otras cosas a alguien enojado. Yo no, me helé, transpiraba es cierto, pero un sudor frío. Y algo se me desconectó, como nunca… dejé de pensar, o mejor dicho, deje de reflexionar. Nada mediaba lo que pensé y lo que hice, hice lo que pensé hacer, lo que algo o alguien me dictamino. Quizás la conciencia, o el dolor o un dios justo o un demonio vengativo, que se yo.
Me acerqué, tranquila, lo besé en la mejilla, me tiré un poco hacia atrás y lo golpee, justo donde lo había besado. Con una fuerza desconocida por mi, con una precisión apabullante, con un odio desmedido. Como si lo hubiera planeado, como si me hubiese entrenado especialmente para aquello. Como si alguna vez hubiese imaginado la situación, como si deseara hacerlo, como si no fuera la mujer calma y reflexiva que soy, como si él me hubiese despertado un arrebato demencial. Tal vez fue así.